AHOGO INCONCIENTE

 Ibamos al campo cada verano a visitar parientes por parte de padre, que lindo toda una aventura para cinco niños de ciudad.

Atravesando deserticos terrenos donde la arena era muy pesada que el auto de mi papa pobre se hundia las ruedas a la mitad y siendo pequeño y con bastante carga, se la bancaba y pasaba igual, renault 4, ese que el cambio lo tenia arriba, era raro pero polenta.

La sardina lo apodamos, porque era como eso, una lata de sardina, chiquito pero nos llevaba a los siete integrantes de la familia.

Blanco que bonito, ahora que lo recuerdo me dan ganas de tener uno, pero no se manejar, nunca me intereso aprender, quizas debiera, seria un salto a otro tipo de independencia personal. Volviendo al viaje corto de pocas horas pero en aquel entonces para nosotros, niños era toda una travesia como si un dia completo viajaramos.

Ibamos tres sentados en el asiento de atras y en lo que seria el baul iban los dos mas chicos, arrodillados apoyados por el respaldo asi ibamos los cinco compartiendo nuestra experiencia, riendo. En un momento se detienen y escucho a mi mama decirle a mi papa_es para alla, mi papa duda, ella repite_es para alla, lo recuerdo. Estamos perdidos pensaba yo pero no expresaba en vos alta porque mis hermanos no parecian percatarse de eso.

Viene acercadonse un sulqui, esos tirado por caballo y un asiento solo para dos personas, que bonito, era verde, bien cuidado. Una pareja de campesino que sin aun pasar por alado nuestro ya levantaban la mano a saludar. Que amigables y educados.

Aprovecha la ocasion mi padre y les pregunta por si conocen a su pariente, estos le dice que si, que estan muy cerca, le indican que deben seguir derecho y que cuando llegan un arbol deben doblar a la izquierda y seguir van a ver una tranquera de color verde amarronado_ahi es.

Me vuelve la tranquilidad a mi cuerpito, aunque estaba con mis papas, estar perdidos en el rayo del sol a campo abierto no me agradaba la idea.

Vamos camino y el arbol que no aparece, el hombre dijo que era cerquita, que eran vecinos. Pero como eso eso, nuestros vecinos no estan a mas de una corrida de pocos segundos.

ufff por fin llegamos a la tranquera, baja mi mama a abrir, pero no se ve nada, donde esta la casa, solo se ven vacas.

Mi mama espera para cerrar la tranquera y sube al auto.

Si que las distancia no son las mismas que en la ciudad, la portada de una casa no esta a mas de cinco metros.

Por fin llegamos, ahi esta el amplio rancho con techo de pajas pero adentro de chapa y paredes de ladrillo, fresco y con mucho espacio.

Salimos a correr como si nos han tenido atados toda la vida y nos soltaran las correas, que lindo el campo. Llegamos a la laguna, enorme plano de agua limpia como espejo liquido.

Mis hermanos sin dudar entrar al agua y yo comienzo a tener taquicardia, me da miedo. Veo que ellos se divierten. Se acerca mi papa y tambien se mete algua, quedo sorprendida de como sabe nadar, se sumergia y sin hacer un movimiento aparecia lejos en cambio mis hermanos hacian tanto ruido que un momento de silendio era para preocuparse.

Yo mirando desde afuera, me llamaban pero no podia, tenia miedo.

Salen dos de mis hermanos y me dicen que le van a acompañar a meterme a la orilla que no tema, y ahi estoy en la orilla arrodillada chapoteando en el agua contaminada de musgos verdes y caracoles, mas que agua era como un charco mientras mis hermanos mas lejos en las aguas limpias.

Llego la hora de salir, demos ir a comer a la tarde volveriamos. Cuando me limpio las piernas sentia cierto ardor y una vez enjuagadas tenia un montos de rasguños. Me habia lastimados los caracoles de la orilla.

Estamos de nuevo, y como para que me divierta con ellos, juntaron varia damajuanas de plastico las ataron y yo me predia de ellas mientras mis hermanos con la soga me llevaban un poco mas alla de la orilla, al menos en el agua mas limpia pero no profunda, mis pies tocaban el suelo pero mi miedo era grande. 

Porque tenia tanto miedo si no recuerdo haber estado en situacion de ahogo. 

La pasamos muy bien, llego la hora de volver a casa. En el camino contando anecdotas del dia mis hermanos se reian de mi experiencia con los caracoles, es entonces cuando mi mama me cuenta que mi temor al agua puede que sea porque cuando era muy pequeña, uno casi dos añitos me cai de cabeza en un balde de agua.

A los 40 años reciendo para superar el panico al agua me inscribi en natacion no para aprender a nadar sino para amigarme con ella, el agua.

Temor superado, ahora puedo mirar un rio caudaloso sin sentir que me estan pisando el pecho y asfixiando. 



















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